ENTRADA 8 — Cuando la pregunta ya llevaba titular

15.04.2026

Del correo nocturno a la campaña de junio de 2019

Lunes 13 de abril de 2026

Hay noches en las que una pregunta parece una simple consulta periodística.

Y hay mañanas en las que, al releer los documentos, se comprende que esa pregunta ya llevaba incorporado el marco del titular.

Eso es exactamente lo que revelan los correos intercambiados en junio de 2019 con Ferrán Bono, periodista de El País.

El primer mensaje no partía de la cuestión esencial que a mí me preocupaba —las falsedades vertidas sobre mi padre—, sino de una formulación ya orientada:

*"estamos interesados en saber los motivos por los que ha solicitado el derecho al olvido sobre el nombre de su padre"*¹

Ahí estaba ya fijado el marco.

No se preguntaba por la verdad o falsedad de lo publicado, ni por las tergiversaciones que yo ya empezaba a documentar, sino por el supuesto "derecho al olvido", expresión cuyo alcance jurídico yo ni siquiera conocía entonces.

La noche avanzó con apariencia de simple consulta.

Incluso le advertí expresamente que no quería saber nada de política, y la respuesta fue aparentemente tranquilizadora:

*"yo no soy político"*²

Mi contestación, sin embargo, partía de una premisa sencilla y profundamente humana.

Expliqué que lo que estaba viendo era una reescritura de la vida de mi padre, y que muchas de las afirmaciones difundidas eran, a mi juicio, falsedades demostrables documentalmente:

*"he visto 'reescrita' la vida de mi padre… se dicen falsedades (algunas de ellas las puedo demostrar documentalmente)"*²

Ese era el núcleo real del conflicto.

No pretendía borrar historia alguna.

No sabía siquiera lo que significaba en términos técnicos el llamado derecho al olvido.

Sólo quería algo mucho más elemental:

que dejaran de atribuir a Antonio Luis Baena Tocón hechos y motivaciones que yo sabía falsos

La cuestión no era política.

Era moral, documental y familiar.

Sin embargo, a primera hora de la mañana el salto al titular fue inmediato.

Lo que más me impactó no fue solo la rapidez con la que la conversación privada se convirtió en pieza pública, sino el hecho de que nunca se me advirtió de que mis palabras iban a ser utilizadas periodísticamente.

Mi reproche posterior lo resume con toda claridad:

*"No me dijo que utilizaría mis palabras"*²

Ese momento marca, a mi juicio, el inicio de la campaña de difamación propiamente dicha.

Porque desde ahí el caso dejó de ser una discrepancia sobre falsedades concretas y pasó a convertirse en una narrativa pública ideologizada, centrada en la idea de que yo pretendía borrar historia o reescribir el pasado.

Nada más lejos de la realidad.

Lo único que yo trataba de frenar eran afirmaciones como:

  • que mi padre pidió condenas a muerte
  • que se ofreció voluntariamente para ascender como funcionario cuando aún no lo era
  • que se hacía pasar por abogado
  • o que actuó por motivaciones fascistas

Y lo más llamativo vino inmediatamente después.

A la mañana siguiente, Juan Antonio Ríos Carratalá se puso en contacto conmigo para preguntarme en qué lugar exacto había dicho alguna falsedad sobre mi padre, como si desconociera por completo el origen de la controversia y el marco que él mismo había contribuido a fijar.

Ese gesto resume una parte esencial del problema:

primero se construye el relato
después se exige al afectado que legitime la reescritura de la vida de un fallecido

A partir de ese momento, la pieza dejó de ser un simple artículo y se convirtió en el detonante de una replicación masiva por teletipos y redes.

Los impactos comenzaron a multiplicarse de forma diaria, hasta el punto de poder recibirse entre 50 y 70 noticias, referencias o enlaces en redes al día, generando una sensación de asedio continuo.

El problema ya no era solo el titular inicial, sino la capacidad de esa publicación para alimentar una cadena de repetición sostenida, que terminó desembocando en el llamado efecto Streisand.

No como fenómeno espontáneo.

Sino como consecuencia directa de una amplificación mediática sostenida.

Ahí comenzó la fase más dura de la campaña:

📰 artículo → 📡 teletipos → 🔁 replicación → 📱 redes → 🌪️ Streisand

Mi posición apenas tuvo espacio.

Los medios dieron voz casi exclusiva a Juan Antonio Ríos Carratalá, mientras mi versión quedó reducida, simplificada o directamente silenciada.

Ese silenciamiento es especialmente grave cuando se compara con los códigos éticos que esos mismos medios dicen defender públicamente, pero que en la práctica quedaron convertidos en mera decoración formal.

No se me preguntó antes de difundir el bulo.

Después, al bulo sí se le concedieron todos los micrófonos.

Y desde ese momento mi voz quedó cada vez más sepultada bajo el ruido.

Esa es la verdad moral de esta entrada.

Y probablemente también la más incómoda.

Ferrán Bono Ara. Fuente: El País
Ferrán Bono Ara. Fuente: El País


📌 NOTAS

¹ Correo de Ferrán Bono a José F. Baena, 17 de junio de 2019, 14:22.

² Respuesta de José F. Baena y correos posteriores, 17–18 de junio de 2019.

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