ENTRADA 10 - El daño no fue digital

24.04.2026

La onda expansiva sobre familia, salud y vida cotidiana

Hay relatos que se escriben en libros.
Otros, en artículos o entrevistas.

Pero hay relatos que no se quedan en el papel.

Se cuelan en las casas.
En las conversaciones.
En las llamadas inesperadas.
En la mirada de quienes creen haber entendido algo… sin haberlo comprobado.

Y entonces dejan de ser relato.

Se convierten en daño.

1. Cuando la historia sale de la pantalla

Todo empezó como empiezan muchas cosas hoy:
con una publicación, una interpretación, una afirmación repetida.

El problema no fue solo lo que se dijo.
El problema fue dónde empezó a decirse y cómo se amplificó.

Desde intervenciones en Cadena SER¹, pasando por espacios informativos como Canal 24 Horas (RTVE)², hasta su reproducción en prensa escrita y digital³, el relato fue extendiéndose con una rapidez que ningún documento histórico podría igualar.

Y en ese proceso, el nombre de Antonio Luis Baena Tocón dejó de ser el de una persona concreta para convertirse en pieza de una narrativa impulsada desde el ámbito académico por Juan Antonio Ríos Carratalá.

2. La onda expansiva: cuando el relato entra en casa

Lo que desde fuera podía parecer un debate académico, dentro tenía otro nombre.

Era:

  • familiares escuchando la radio y reconociendo un nombre inesperado
  • amigos viendo la televisión y preguntando con desconcierto
  • periódicos con titulares que no encajaban con la realidad vivida
  • llamadas a horas imprevistas
  • mensajes que obligaban a dar explicaciones constantes

No era una polémica.

Era una irrupción.

3. Cuando el relato te alcanza

El relato no se limitó a circular.

Entró.

Entró en la vida cotidiana, en el entorno cercano, en los círculos personales y profesionales.

Y con él llegaron preguntas que no eran neutras, excepto de aquellos que desde el minuto 1 sabían que eran falsedades, sino cargadas de una premisa ya aceptada:

"¿Esto es verdad?"

Pero la pregunta real no era esa.

La pregunta implícita era otra:

"¿Por qué no nos lo habías contado?"

Ahí es donde el daño deja de ser mediático.

Y pasa a ser personal.

4. El coste invisible: defender lo evidente

Mientras el relato crecía hacia fuera, hacia dentro empezaba otra historia:

  • horas de recopilación documental
  • consultas en archivos
  • adquisición de bibliografía
  • desplazamientos
  • reprografía
  • asesoramiento jurídico
  • elaboración de informes

Todo ello con un coste económico real.

Pero hay otro coste que no aparece en ninguna factura:

  • el tiempo sustraído a la vida
  • la energía desviada
  • el desgaste acumulado
  • la tensión constante

En muchos casos, ese dinero no es sobrante.
Es el futuro.

5. Salud: el impacto real

Cuando una situación así se prolonga, deja de ser un episodio.

Se convierte en un estado.

El estrés no es abstracto.
La preocupación no es literaria.

Y cuando existe incluso un informe de psiquiatría forense que acredita ese impacto, ya no hablamos de percepciones.

Hablamos de consecuencias.

6. Tensión, amenazas y deterioro del entorno

A todo lo anterior se añade un elemento especialmente grave:

  • difamaciones
  • descalificaciones
  • presión social
  • amenazas, incluso personales
  • afectación a familiares
  • tensión en el entorno profesional

Y surge una pregunta inevitable:

¿Cómo se responde a algo así sin que la vida entera quede condicionada?

7. El altavoz mediático y el ecosistema del bulo

Este proceso no fue casual.

Sigue un patrón reconocible:

  1. afirmación inicial
  2. difusión en medios legitimados
  3. repetición
  4. amplificación
  5. aceptación social

A partir de 2019, la participación de medios como El País y otros generó un verdadero ecosistema de amplificación³.

En ese proceso:

  • el matiz desaparece
  • el contexto se simplifica
  • la repetición sustituye a la prueba

Y el resultado es conocido:

Lo que se repite, se cree.
Y lo que se cree, se convierte en verdad pública.

8. De la investigación al relato victimista

Con el paso del tiempo, además, ese relato no solo se difundía:
empezaba a blindarse.

Cualquier intento de aclaración o rectificación era presentado por Ríos Carratatalá no como una defensa legítima, sino como un intento de censura.

Así, quien pedía rigor documental pasaba a ser descrito igualmente por Ríos Carratalá como una amenaza para la libertad de investigación.

Paradójicamente, mientras todo esto ocurría, el discurso público gestionado por el mencionado catedrático, buscando apoyo corporativista, insistía en otra idea:

que la investigación estaba siendo atacada
que la libertad académica estaba en peligro

Ese giro —convertir la crítica documentada en amenaza— no solo desplazaba el foco.

Lo invertía.

La persona afectada dejaba de ser víctima para convertirse, en el relato, en problema.

9. Más de mil publicaciones

En sede judicial (Juzgado nº 5 de Cádiz) se aportó un volumen significativo de material:

👉 más de mil publicaciones

No opiniones, no impresiones.
Publicaciones.

Muchas de ellas, posteriormente, minimizadas, reinterpretadas o incluso negadas en cuanto a su alcance o contenido.

Pero estaban ahí.

Y además, peritadas.

10. Cuando el daño ya está hecho

El problema de estos relatos no es solo que puedan discutirse.

Es que cuando se discuten, ya han producido efecto.

Porque:

  • la corrección nunca tiene la misma difusión que la afirmación inicial
  • la duda ya ha sido sembrada
  • el tiempo el tiempo invertido en desmontar es infinitamente mayor que el empleado en construir.

Conclusión

Esto no fue una polémica digital.
No fue un debate académico o historiográfico.

Fue otra cosa.

Fue el momento en que un relato público, construido y amplificado, empezó a reescribir -no documentos-

sino vidas.

Notas

¹ Intervenciones en Cadena SER (Radio Alicante, 2016), analizadas en:
https://antonioluisbaenatocon.blogspot.com/2025/04/nos-vemos-en-chicote-2016-y-2025-i.html

² Referencias en Canal 24 Horas (RTVE) en el contexto de difusión mediática del caso

³ Cobertura en distintos medios de prensa escrita y digital (incluyendo El País), documentadas y aportadas en sede judicial

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