CUANDO EL PODER DECIDE QUIÉN PUEDE HABLAR
De la crítica a la cancelación: cuando el poder señala al periodista
Un
político tiene todo el derecho a defenderse.
Un expresidente, también.
Lo
que ya no resulta tan normal es que ese derecho se transforme en algo distinto:
👉 en la pretensión de decidir quién puede y quién no puede ejercer el
periodismo.
Y cuando eso ocurre, el problema deja de ser una crítica puntual.
Empieza a ser otra cosa.

REFERENCIA AUDIOVISUAL
📹 Vídeo (YouTube – Onda Cero /
Ketty Garat):
https://youtube.com/shorts/hCCfKUqHzl0?is=-wRXyilxuQfAkT8u
📌 CITA CLAVE (RESUMIDA DE LA TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO)
"Lo que no es legítimo es decirle a un medio quién es tóxico y quién no para colaborar… eso es gravísimo."
🧠 ESTRATEGIA DISCURSIVA
Aquí no estamos ante una simple discrepancia.
El elemento central es otro:
👉 el intento de deslegitimar al emisor, no solo al contenido.
Es decir:
- no se rebate únicamente la información
- se cuestiona la presencia misma del periodista
- se sugiere su exclusión
No es solo defensa.
Es señalamiento con
consecuencias.
⚖️ PUNTOS DISCUTIBLES
Esto abre cuestiones de fondo:
- ¿Puede un poder político influir en quién participa en un medio?
- ¿Dónde termina el derecho a defenderse y empieza la presión?
- ¿Se trata de crítica… o de intento de exclusión?
Y una especialmente relevante:
👉 ¿qué ocurre cuando quien incomoda deja de ser debatido… y pasa a ser señalado?
🧩 RÉPLICA NARRATIVA
Cuando el poder no controla el contenido, a veces intenta controlar el contexto.
Y el contexto incluye algo esencial:
👉 quién habla.
Porque cuestionar a un periodista no solo
debilita su mensaje.
También envía una señal:
- esto no es fiable
- esto no es legítimo
- esto no debería estar aquí
No hace falta prohibir nada.
Basta con sugerir que
sobra.
Y en ese momento, el debate deja de
centrarse en los hechos…
y pasa a centrarse en la persona.
🔗 CONEXIÓN CON EL CASO QUE NOS OCUPA: RÍOS CARRATALÁ Vs BAENA TOCÓN
Este patrón no es exclusivo del ámbito político.
También aparece cuando alguien cuestiona un relato consolidado y, en lugar de recibir una respuesta basada en hechos, se convierte en objeto de deslegitimación.
Entonces ocurre algo muy concreto:
- se reinterpretan sus intenciones
- se exageran o distorsionan sus planteamientos
- y se construye una imagen pública que sustituye al debate real
No se discute lo que dice.
Se discute quién es.
Y, a partir de ahí, el siguiente paso es casi automático:
👉 si el emisor pierde credibilidad, el mensaje deja de importar.
Es un mecanismo eficaz.
Y, sobre todo, reconocible.
🧭 CONCLUSIÓN
El problema no es que el poder se defienda.
El problema es cómo lo hace.
Porque una cosa es responder a una
información.
Y otra muy distinta es intentar condicionar quién puede difundirla.
Cuando se cruza esa línea, el debate deja de ser libre.
Y cuando eso ocurre, ya no hablamos solo de periodismo.
👉 hablamos de control del relato.
👉 "Esta entrada forma parte de la serie: Fiscalizar cuando conviene"
Aquí el paralelismo ya es más evidente:
👉 del relato no contrastado (entrada anterior)
👉 pasamos al ataque
al que lo cuestiona (entrada actual)
👉 En la próxima entrada trataré "El doble discurso: cuando el relato cambia según el escenario"
INTRODUCCIÓN DE LA SERIE: https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/serie-cuando-la-fiscalizacion-molesta/
https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/cuando-la-fiscalizacion-incomoda-incluso-al-periodista/
https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/cuando-el-poder-decide-quien-puede-hablar/
https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/el-doble-discurso-cuando-el-relato-cambia-segun-el-escenario/
CIERRE DE LA SERIE: https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/cierre-global-de-la-serie-cuando-el-relato-sustituye-al-rigor/