CUANDO EL APLAUSO SUSTITUYE A LOS HECHOS (II)
Cuatro apoyos en Facebook (2025), promovidos por Sandra Sutherland, y un mismo patrón de silencios
Las dinámicas descritas en la entrada anterior se concretan con claridad en cuatro publicaciones de Facebook realizadas a lo largo de 2025. Todas ellas proceden de Sandra Sutherland, cuyos comentarios son copiados, amplificados o difundidos por el propio Juan Antonio Ríos Carratalá.
Estas entradas se analizan no por la identidad de quien las escribe, sino porque reproducen un esquema que también aparece en otros apoyos afines: personas que toman partido sin conocer qué se solicitó inicialmente ni cómo procedió el catedrático ante esas peticiones, y que dan por válida una versión absoluta y falsa del conflicto.

1. 10 de enero de 2025
En esta fecha se copian y amplifican comentarios en los que se habla de honor, orgullo y de la necesidad de "limpiar nombres", a propósito de la conmemoración del nacimiento de un abuelo. El tono es celebratorio y moralizante. La memoria se presenta como un bien incuestionable… pero solo en una dirección.
Nada se dice de las biografías que han sido falseadas ni de las personas a las que se ha atribuido un papel histórico sin base documental. El honor se reclama para unos mientras se ignora el daño causado a otros.


Fuente: Entrada de Facebook del 10 de enero de 2025. Copia y amplificación de comentarios ajenos sobre "honor" y "limpieza de nombres".
2. 22 de abril de 2025
La publicación de este día muestra un apoyo explícito al libro Perder la guerra y una adhesión pública tras una sentencia condenatoria en primera instancia. El respaldo se expresa sin una sola referencia a qué se pidió inicialmente, ni a cómo se respondió a esa petición, ni a las afirmaciones concretas que dieron origen al conflicto.
El libro y la trayectoria se invocan como aval moral suficiente, sustituyendo el análisis de hechos por la lealtad al relato difundido.

Fuente: Entrada de Facebook del 22 de abril de 2025. Apoyo público al libro Perder la guerra y la historia y adhesión al autor tras una sentencia condenatoria en primera instancia, sin referencia al origen ni a la naturaleza del conflicto.
3. 18 de septiembre de 2025
En esta entrada se recurre a la colaboración en RTVE como argumento legitimador. La presencia en un medio público se presenta implícitamente como prueba de rigor, solvencia y corrección del trabajo realizado.
Sin embargo, se omite un dato esencial: RTVE ha sido igualmente demandada por publicaciones y emisiones relacionadas con este caso. Dichos contenidos han sido peritados por personal acreditado, con referencia expresa a su difusión, alcance y cobertura, que constan documentalmente en el procedimiento.
Resulta especialmente llamativo que, pese a esa peritación, RTVE haya negado ante el Juzgado haber realizado apenas difusión alguna sobre el asunto. Esta contradicción no se menciona en la entrada, ni se explica cómo puede conciliarse la invocación del medio como aval moral con la negativa posterior a reconocer su propia participación en la propagación de los contenidos cuestionados.
De nuevo, el foco se desplaza: ya no importa qué se afirmó, sobre quién y con qué base, sino el prestigio del canal que lo difundió. La autoridad mediática se utiliza como escudo, mientras se elude la cuestión central: que la difusión existió, fue relevante y está documentada, con independencia de que luego se intente minimizar o negar.

Fuente: Entrada de Facebook del 18 de septiembre de 2025. Invocación de colaboraciones en RTVE como aval de rigor, omitiendo la difusión peritada de contenidos sobre el caso y la demanda interpuesta contra el propio medio.
4. 30 de septiembre de 2025
La última publicación cierra el círculo mediante la difusión de una web dedicada a periodistas y escritores represaliados y la referencia a Miguel Hernández como símbolo. Se afirma que todo ello "le ha costado disgustos", consolidando la imagen de víctima.
Pero los disgustos no proceden de investigar ni de hacer memoria, sino de no rectificar cuando se ha construido un relato falso sobre personas concretas y se ha difundido públicamente.

Fuente: Entrada de Facebook del 30 de septiembre de 2025. Difusión de un proyecto web y construcción de un relato de agravio personal en torno a Miguel Hernández, desplazando el foco desde los hechos hacia el victimismo simbólico.
Epílogo: El aplauso como coartada
Las publicaciones analizadas a lo largo de estas dos últimas entradas del blog de Juan Antonio Ríos Carratalá no son episodios aislados ni expresiones espontáneas de apoyo. Como otras similares procedentes de personas afines, no discuten documentos ni contrastan hechos. Reproducen una versión única, falsa y no verificada del conflicto, desconocen qué se solicitó inicialmente y omiten cómo se actuó ante esa solicitud.
Estas publicaciones forman parte de una dinámica reconocible en la que el aplauso sustituye al contraste y la adhesión emocional reemplaza al examen de los hechos. No se trata de simples gestos de solidaridad, sino de una secuencia coherente destinada a:
legitimar moralmente al autor;
blindarlo mediante apoyos personales, libros, medios y símbolos;
desplazar el debate desde los hechos verificables hacia la emoción;
y ocultar el origen real y la verdadera naturaleza del conflicto.
Quienes participan en esta dinámica —por cercanía personal, afinidad ideológica o simple simpatía— no verifican afirmaciones ni revisan documentos. Repiten una versión del conflicto construida desde una sola voz, que oculta tanto su origen como su auténtico contenido: no un debate historiográfico, sino una serie de afirmaciones concretas, no probadas, sobre personas reales, seguidas de una negativa a rectificarlas cuando fueron impugnadas.